La liquidación no es un trabajo de fin de quincena: es la lectura de quince días que ya se cargaron. Cada día, el encargado registra el parte en la obra; quien revisa lo aprueba y le pone el importe. Al cerrar el período, liquidar es recorrer una grilla de obras por días y verificar que no falte ninguna celda. Si al llegar al día quince hay que empezar a juntar datos, el problema no es la liquidación: es que los partes no se cargaron a tiempo.
Cada día, en la obra: asistencia, tareas y recepción de materiales. Es el único que puede hacerlo, porque es el único que estuvo.
Quien revisa mira el parte, pregunta lo que no cierra y le pone el importe del día. Ahí el parte queda cerrado y deja de poder editarse.
Una matriz con las obras en las filas y los días en las columnas. De un vistazo se ve qué días faltan cerrar y en qué obra.
Una lista de partes te dice lo que hay. Una grilla de obras en las filas y días en las columnas te dice lo que falta, que es la información que necesitás para cerrar.
El hueco se ve solo. No hay que cruzar nada ni acordarse de cuántas obras estuvieron activas: si una fila tiene una celda vacía en un día hábil, ahí hay algo para resolver antes de pagar.
| Días sin parte | La celda vacía en la grilla. Puede ser que no se trabajó o que nadie lo cargó, y son dos cosas muy distintas a la hora de pagar. |
| Partes sin importe | Cargados y aprobados, pero sin el número. Se liquidan en cero si nadie los mira antes de cerrar. |
| Partes en revisión | Enviados por el encargado y todavía sin aprobar. Si la quincena cierra con estos abiertos, la diferencia aparece la quincena que viene. |
Es el circuito más común: los partes se cargan en papel, y para liquidar alguien arma un Excel con los días y las horas. Dos registros del mismo hecho.
El problema no es el trabajo doble, es que los dos registros se separan. Cuando alguien reclama un día, hay que decidir cuál de los dos tiene razón — y el que se corrige suele ser el que está más a mano, no el que estuvo en la obra.
Cuando el importe vive en el mismo parte que la asistencia, esa discusión no existe: hay un solo registro, cargado por quien estuvo y aprobado por quien revisa.
Que los quince días de cada obra tengan su parte cargado, aprobado y con importe. Todo lo que falte de esos tres pasos es una diferencia que va a aparecer después, cuando ya sea más caro corregirla.
Porque una planilla aparte obliga a cargar el mismo dato dos veces, y cada carga es una oportunidad de que difieran. Cuando el importe vive en el parte, la liquidación es una lectura, no una transcripción.
Conviene registrarlo igual, con el motivo. Un día en blanco y un día que se paró por lluvia se ven idénticos en una planilla, pero significan cosas distintas ante un reclamo del comitente.
Se puede, pero es la forma más común de arrastrar diferencias. Lo que quedó abierto se paga tarde o se paga mal, y en los dos casos el que reclama es el personal.
ObraPlanner es un software de gestión de obras para constructoras. Los partes se cargan en la obra día a día, se aprueban con su importe, y al cerrar el período la grilla te muestra las obras por días con los huecos marcados. No hay que juntar nada.
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